Más de 380 millones de cristianos sufren altos niveles de persecución y discriminación por su fe, entre las cuales destacan los asesinatos perpetrados por grupos musulmanes.
Por Héctor Morales S.
Mientras el mundo avanza hacia nuevas tecnologías y conflictos geopolíticos, una guerra silenciosa y sistemática se libra contra la comunidad religiosa más perseguida del planeta: los cristianos. El Informe Mundial de Persecución 2025 de Puertas Abiertas no deja lugar a dudas, ya que evidencia un genocidio de dimensiones globales, un crimen de lesa humanidad que avanza impune ante la mirada pasiva de la comunidad internacional.
Las cifras, frías y devastadoras, trazan el mapa de un exterminio global. Sin lugar a dudas, los cristianos están frente a una persecución planetaria, que los medios de comunicación callan, considerando que sólo el año 2025 más de 5,600 cristianos han sido asesinados por su fe. Esta cifra, conservadora, no incluye las muertes indirectas en campos de desplazados por hambre o enfermedad.
Existen más de 4,600 creyentes secuestrados, utilizados como moneda de cambio, para esclavitud o conversión forzada, en tanto que cerca de 16,000 iglesias atacadas, cerradas o destruidas. Sus torres, antes símbolo de fe, son ahora escombros humeantes.
En total, más de 365 millones de cristianos viven en contextos de persecución alta, extrema o severa. Una población equivalente a la de Estados Unidos, viviendo bajo la sombra constante de la violencia por su creencia.
Los 50 países con mayor persecución
La persecución no es un fenómeno aislado. Es una pandemia que se extiende por continentes. La Lista Mundial de Persecución 2025 de Puertas Abiertas sitúa en los primeros puestos a naciones donde ser cristiano es una sentencia de muerte o, en el mejor de los casos, de ostracismo social y prisión.
La lista de los top 10 de la persecución el 2025, deja en primer lugar a Corea del Norte, donde la represión gubernamental es absoluta. La fe es considerada traición al régimen. Miles de cristianos languidecen en campos de trabajos forzados.
En tanto, el segundo lugar lo lleva Somalia, donde la opresión islámica es extrema. No existe libertad para practicar otra religión que no sea el islam. La conversión al cristianismo se paga con la muerte.
En tercer lugar, se encuentra Libia, nación en la que el caos y el dominio de milicias yihadistas convierten a los cristianos en blancos fáciles para secuestros y asesinatos. Mientras que, en Yemen -que ocupa el cuarto lugar- la guerra ha exacerbado la persecución islámica. Las pequeñas comunidades cristianas viven en la clandestinidad absoluta.
Eritrea, en el quinto puesto de los top 10, es una nación en la que el régimen gubernamental encarcela a cristianos en contenedores metálicos en condiciones inhumanas, considerándolos una amenaza para el estado.
El sexto lugar lo ocupa Nigeria, que es el epicentro de la violencia letal en África. Aquí se concentra el 80% de los cristianos asesinados en el mundo por su fe. Grupos como Boko Haram y los Pastores Fulani, radicalizados, actúan con impunidad en una campaña de limpieza étnico-religiosa. Mientras que, en Pakistán, ocupando el puesto número siete, las leyes de blasfemia se utilizan como arma para ajustar cuentas personales y encarcelar a cristianos. Las multitudes enfurecidas linchan a los acusados.
Irán, en la octava posición, mantiene una represión gubernamental feroz, ya que las iglesias domésticas son allanadas y sus líderes encarcelados bajo cargos de «enemigos del estado». En tanto que, en Afganistán, novena posición, bajo el régimen talibán la práctica del cristianismo ha sido erradicada de la vida pública. Los conversos nativos arriesgan su vida cada día.
En décimo logar se encuentra Sudán, aunque ha experimentado cambios políticos, la persecución islámica a nivel social y familiar sigue siendo brutal, especialmente contra los conversos.
La lista continúa con países como India (nacionalismo hindú), Siria, Irak, Maldives, Arabia Saudí, Marruecos, Qatar, Turkmenistán, China, Birmania, Vietnam, México (crimen organizado), Colombia, entre otros, completando un mapa de 50 naciones donde la cruz es un blanco.
La doble tenaza del yihadismo y la represión estatal
La persecución adopta dos caras principales, aunque ambas letales. La persecución islámica, es el motor principal de la persecución en 9 de los 10 primeros países de la lista Puertas Abiertas, que cuantifica esta opresión y la detalla. En tal sentido, países bajo «Opresión Islámica Extrema», tales como; Somalia, Libia, Yemen, Afganistán, Pakistán, Irán, Arabia Saudí, Maldivas, Irak, Siria, Sudán, entre otros, la estrategia no es solo la persecución con violencia física, sino que un sistema de opresión que incluye presión social y familia, en la que los conversos son rechazados, golpeados o asesinados por sus propias familias para «lavar la honra».
Asimismo, las leyes de blasfemia y apostasía, son herramientas legales para justificar la persecución, con penas que incluyen la cadena perpetua o la muerte. También se aplica el proselitismo y conversión forzada, secuestro de mujeres y niñas cristianas para forzar su matrimonio y conversión al islam.
Por otra parte, la destrucción sistemática de infraestructura incluye quema de iglesias y hogares para borrar toda presencia cristiana de un territorio, lo que deja en evidencia que el Islam no es una religión de paz, sino que una creencia destructiva que trata de imponer en el resto su creencia so pena de muerte.
La represión gubernamental en países como Corea del Norte, China, Eritrea y Turkmenistán, se aplica desde el estado, que ve a la Iglesia como una competencia ideológica y una amenaza a su control absoluto. En China, el Partido Comunista ejerce un control férreo sobre todas las religiones. Iglesias no registradas son demolidas, los símbolos cristianos son retirados del espacio público, y los pastores son enviados a «campos de reeducación». La fe es permitida solo si se somete incondicionalmente al estado.
En Corea del Norte, poseer una biblia u orar en secreto puede significar la ejecución o el encarcelamiento de tres generaciones de una familia en un campo de concentración, porque el miedo a la libertad de pensamiento es una amenaza para el régimen.
Un grito que el mundo no escucha
Lo que el Informe de Puertas Abiertas 2025 describe no es solo «persecución religiosa». Es un genocidio en cámara lenta, la erradicación sistemática de comunidades cristianas enteras de sus tierras ancestrales, la destrucción de su patrimonio cultural y religioso, y el asesinato impune de sus fieles.
La comunidad internacional, distraída en otros conflictos, ha fallado en reconocer la magnitud de esta catástrofe humanitaria. Mientras tanto, millones de cristianos en África, Asia y Oriente Medio observan cómo su mundo se convierte en cenizas, preguntándose si alguien, en algún lugar, escuchará su grito.
Fuente consultada: ONG Puertas Abiertas, Lista Mundial de Persecución 2025.






