Hay momentos en la vida en que las circunstancias, las personas o nuestros propios fracasos se levantan como acusadores poderosos. La duda susurra: «Dios está en tu contra». Pero Pablo, desde lo más profundo de su teología y experiencia, lanza una pregunta retórica que desarma todo temor y silencia toda acusación: Si el Dios Todopoderoso está de tu parte, ¿quién puede prevalecer contra ti?
Versículo clave:
Reflexión breve:
«¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?»
– Romanos 8:31 (RVR1960)
Este versículo es la cumbre de una cadena de verdades inquebrantables en Romanos 8. Pablo ha declarado que no hay condenación (v.1), que somos hijos de Dios (v.14-16), que todo ayuda a nuestro bien (v.28), y que fuimos predestinados, llamados, justificados y glorificados (v.29-30). Ahora, extrae la conclusión lógica y victoriosa:
- «¿Qué, pues, diremos a esto?» – Pablo nos invita a responder a toda esta verdad. No es una afirmación para archivar, sino un argumento para vivir y proclamar.
- «Si Dios es por nosotros» – Esta es la premisa mayor. No dice «si Dios está de nuestro lado» como si fuera un partidario más. Dice «si Dios es por nosotros»: Su omnipotencia, omnisciencia y amor eterno están comprometidos con nuestro bien final. Es un «si» de suposición lógica, no de duda. Es un hecho consumado en Cristo.
- «¿Quién contra nosotros?» – La pregunta no niega que existan enemigos, acusadores o adversarios. Afirma que ninguno de ellos puede prevalecer. No importa la fuerza, el número o la estrategia del enemigo; Dios es más grande. La oposición se vuelve irrelevante ante la presencia del Omnipotente.
Pablo no promete ausencia de conflicto, sino victoria segura. La cruz es la prueba máxima de que Dios es por nosotros: «El que no escatimó ni a su propio Hijo… ¿cómo no nos dará también con Él todas las cosas?» (v.32).
¿Qué «contra» enfrentas hoy? ¿Acusación, enfermedad, temor, oposición, fracaso? Recuerda: el «a favor» de Dios pesa infinitamente más que cualquier «en contra».
Oración:
«Padre, hoy declaro con fe: Tú eres por mí. No basado en mis méritos, sino en la obra de Cristo. Frente a toda acusación, me cubro en Tu justicia. Frente a todo temor, me refugio en Tu poder. Frente a toda oposición, descanso en Tu soberanía. Gracias porque Tu ‘a favor’ es más fuerte que cualquier ‘en contra’. Que esta verdad silencie mis dudas, calme mis ansiedades y fortalezca mi confianza hoy. En el nombre de Jesús, la prueba máxima de que estás conmigo, amén.»
Palabra para llevar contigo en este día:
«El tamaño de tu problema no se mide por su magnitud, sino por Quién está a tu lado.»
Que tengas un día caminando en la seguridad de que el Dios del universo es por ti.
Atentamente,
Héctor Morales S.
Siervo de Dios



