Quiénes somos
La Iglesia de Dios Misionera de Chile es una organización cristiana evangélica, constituida como una persona jurídica de Derecho Público (N° 01643 del Ministerio de Justicia). Fundada el 24 de marzo de 2005 por el Pastor Héctor Morales S., somos una comunidad de fe que se rige por un sistema de gobierno presbiterial, donde un cuerpo colegiado de ministros ejerce la máxima autoridad bajo la guía suprema de la Palabra de Dios. Somos un organismo espiritual, parte de la Iglesia universal de Cristo, comprometidos con la proclamación fiel del Evangelio, la edificación de los creyentes y el servicio activo a la comunidad, basando nuestra doctrina y práctica únicamente en las Sagradas Escrituras.
Misión
Predicar el Evangelio integral de Jesucristo a toda criatura, haciendo discípulos que se sujeten a las enseñanzas de la Palabra de Dios; edificar a los creyentes en su fe mediante la enseñanza sólida y el compañerismo; y manifestar el amor de Cristo a través de obras sociales concretas que promuevan el bienestar moral, intelectual y social de nuestra comunidad, para gloria de Dios.
Visión
Ser una iglesia llena del Espíritu Santo, que impacte transformadoramente a Chile y al mundo, siendo un faro de luz, esperanza y verdad bíblica. Visualizamos una comunidad de creyentes fervientes, unidos en amor y solidaridad, equipados para cumplir la Gran Comisión y anhelando la venida gloriosa de nuestro Señor Jesucristo.
Objetivos
Orientamos nuestra labor a la evangelización y las misiones, procurando cumplir el mandato de llevar el mensaje de salvación a todos los rincones de Chile y más allá, utilizando la predicación y todos los medios disponibles, incluidos los medios de comunicación e internet. Asimismo, promovemos el discipulado y la formación continua mediante institutos bíblicos, programas teológicos a distancia y una enseñanza sistemática que fortalezca la vida espiritual de nuestros miembros. Buscamos también la edificación y la comunión, fomentando una vida comunitaria basada en la unidad, el cuidado mutuo y la solidaridad, a través de células de estudio, grupos de oración y actividades fraternas. En paralelo, impulsamos la expansión y plantación de nuevas iglesias y centros de reunión en todo el país, facilitando el acceso al culto y la enseñanza bíblica. Nuestro compromiso con el impacto social se expresa en el desarrollo de obras sostenibles, como hogares de ancianos y niños, centros de atención familiar y programas de voluntariado que reflejan el amor de Cristo en acción. Finalmente, promovemos la excelencia en la adoración mediante cultos reverentes y participativos que exalten a Dios por medio de la alabanza, la oración, la predicación expositiva y la correcta administración de las ordenanzas del Bautismo y la Santa Cena.
En qué creemos
Creemos que la Biblia, compuesta por las Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento, es la Palabra de Dios, infalible, autoritativa y la única regla de fe y práctica para la vida del creyente. Creemos en un solo Dios, infinito, eterno y perfecto, Creador del cielo y de la tierra, quien se revela en tres Personas co-existentes, co-eternas y co-iguales: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Creemos en Dios el Padre como soberano, amoroso, justo y misericordioso, que sustenta todas las cosas y desea una relación personal con cada ser humano. Creemos en Jesucristo, el Hijo de Dios, en su deidad, nacimiento virginal, vida sin pecado, milagros, muerte expiatoria, resurrección corporal, ascensión y su pronto retorno en poder y gloria. Creemos en el Espíritu Santo, quien convence de pecado, regenera al creyente, mora en él, lo sella para la redención final y lo capacita con poder y dones para la edificación de la Iglesia. Creemos que el hombre fue creado a imagen de Dios, pero cayó en pecado, quedando separado de Él e incapaz de salvarse por sí mismo. Creemos que la salvación es un don de Dios por gracia, recibido por la fe en Jesucristo, implicando arrepentimiento, conversión y nuevo nacimiento por obra del Espíritu Santo. Creemos que la Iglesia es el Cuerpo y la Novia de Cristo, formada por todos los creyentes nacidos de nuevo, llamada a adorar a Dios, evangelizar y edificar a los santos. Creemos en las ordenanzas del Bautismo por inmersión y la Santa Cena como testimonio y memorial del sacrificio de Cristo. Finalmente, creemos en el destino eterno de todos los hombres: vida eterna para los salvos en la presencia de Dios y condenación eterna consciente para quienes no se reconcilian con Él.
